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Vino kosher: por qué necesita supervisión especial
El vino tiene un estatus particular en la halajá: para ser kosher, debe ser elaborado y manipulado exclusivamente por judíos observantes.
Hace un tiempo pudimos recorrer una bodega en Mendoza que produce vino kosher, y ver el proceso de cerca ayuda a entender por qué el vino tiene reglas tan distintas al resto de los alimentos. Con casi cualquier otro producto alcanza con que los ingredientes y el proceso cumplan ciertos requisitos. Con el vino no: la halajá exige que toda persona que lo toque durante la elaboración, desde que la uva entra hasta que se embotella, sea judía y observante. El motivo es histórico: el vino se usaba en rituales de idolatría, y de ahí viene la restricción.
En la práctica, esto arma una división de tareas bastante particular. El que sabe de vino es el enólogo, que en general no es judío (el goy), y es quien indica qué hacer en cada etapa. Pero el que efectivamente mueve el vino, abre las canillas y hace todo lo que implica tocar el producto es siempre un judío observante (el ieudí). El experto dirige, el ieudí ejecuta, y todo bajo supervisión rabínica constante.
El vino va descansando en distintos ambientes según la etapa, y una parte se guarda en toneles de roble, que se pueden reutilizar hasta unas tres veces antes de perder sus propiedades. Cada tonel va sellado, y ese sello no es un detalle menor: es la garantía de que nadie ajeno tocó el contenido. Nos contaron un caso que muestra hasta dónde llega la exigencia. En un tonel de miles de litros notaron que faltaba el sello en el punto donde tenía que estar cerrado: estaba abierto. Tuvo que venir el Rab de Buenos Aires a verificar la situación en persona, y dictaminó que ese vino había quedado sin supervisión. Resultado: esos miles de litros ya no se podían vender como kosher.
Existe además una categoría especial, el vino mevushal ("hervido"), que es vino pasteurizado a una temperatura específica. Una vez que un vino es mevushal, conserva su estatus kosher aunque después lo sirva o lo toque una persona no judía. Por eso es tan práctico para eventos, restaurantes y catering, donde no hay forma de controlar quién agarra cada botella.
Hoy hay vinos kosher de buena calidad en casi todas las regiones vitivinícolas del mundo. Mendoza es un polo importante en Argentina, y también se producen en Chile, Francia, España, Italia y por supuesto Israel, certificados por las principales agencias rabínicas.
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